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Las centrales térmicas de carbón de España se apagan


Hoy se apagan definitivamente más de la mitad de nuestras térmicas de carbón. Durante décadas han contribuido al progreso del país. La salud y el medio ambiente, la seguridad climática y su coste nos hacen pasar página, pero no olvidamos su aportación ni la de las familias de sus trabajadores. Queremos agradecerles su dedicación y facilitar una transición justa. Gracias”. Con estas palabras en Twitter, la vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, anunciaba el cierre de siete centrales térmicas de carbón en España.

Esta medida, que llega solo una semana después de la publicación del Real Decreto-ley 23/2020 -una norma para impulsar la transición energética y aprovechar el rebufo de las renovables como palanca económica tras la crisis del COVID-19-, apunta a que el Plan de Transición Energética avanza sin rodeos.

Pero la polémica sobre este tipo de instalaciones no es nueva: desde al menos el 2010 se ha asentado cierto consenso sobre el abandono del carbón como fuente de energía primaria y secundaria. Además de su gran potencial contaminante, la pobre rentabilidad del carbón y el encarecimiento de los precios de emisión de CO2 (de 5,8€ la tonelada en 2017 a 24,8€ tonelada en el 2019) ya avanzaba que el final de estas plantas no estaba lejos.

El martes 30 de junio se apagaron siete centrales térmicas de carbón y otras cuatro han solicitado su cierre. Así, solo quedarán cuatro instalaciones de este tipo conectadas a la red y es posible que esta fuente de generación eléctrica desaparezca de España en los próximos años. Este desenlace se produce en gran medida porque las eléctricas no tienen interés en realizar las inversiones necesarias para ajustarse a la normativa europea. Además, el abaratamiento de las fuentes renovables y su gran competitividad han terminado de decantar la balanza en detrimento del carbón.

Si tenemos en cuenta que el carbón es el combustible fósil más contaminante y que es urgente tomar medidas para enfrentar la amenaza que supone el cambio climático, el cierre de Meirama (A Coruña), Narce (Asturas), Andorra (Teruel), La Robla y Compostilla (León), Puente Nuevo (Córdoba) y Velilla (Palencia) parece oportuno. Es más, este escenario no ha sorprendido a nadie al tanto de la situación: si esta fuente de energía había aportado en el 2018 el 17,2% de la demanda eléctrica, en el 2019 solo cubrió un 5%.

Las centrales térmicas de carbón se apagan en España
Central térmica de carbón de Meirama, en A Coruña | cc: Pilar Ponte, Flickr

Sin embargo, el cierre de estas siete centrales no es un asunto sencillo. Por un lado, el sistema eléctrico deberá mantener una potencia suficiente, a través de ciclos combinados, hasta que las renovables puedan tomar el relevo en un futuro próximo. Por otro lado, como apuntaba la ministra Ribera, estas instalaciones daban empleo a 1.100 personas y las cuatro que han avanzado su cierre inminente suman otros 800 trabajadores.

Renovables: oportunidad de España para combatir el reto demográfico con riqueza sostenible

La tribuna de Nacho Bautista, CEO de Fundeen, en el suplemento Energía de elEconomista, página 44

Este es un aspecto crítico que, de acuerdo con lo propuesto en el PNIEC, exige una recolocación de estos empleados, especialmente en las regiones afectadas por los cierres. Es, en conclusión, una buena noticia para el medioambiente que no se puede entender sin la reciente publicación del Real Decreto-ley 23/2020. Quedan por concretar los términos de la “transición justa” que avanzaba la ministra Rivera, pero, ante estos hechos, parece claro que España encara la descarbonización a paso firme.


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