Cambio Climático

La descarbonización del transporte en España


El objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en la Unión Europea es del 40% respecto a los niveles de 1990, pero la Comisión ha propuesto recientemente elevarlo al 55% para el 2030 y los eurodiputados han ido incluso más allá: hasta el 60%. El PNIEC recoge todo tipo de medidas para alcanzar esta ambiciosa meta, como el impulso a las renovables en detrimento de las fuentes de energía contaminantes. Pero uno de los grandes retos que el país deberá afrontar en los próximos años para alcanzar el objetivo de reducción de GEI es la descarbonización del transporte en España.

Con los datos del IDAE, el transporte absorbió el 42% del consumo final de energía en el año 2016, generando el 25% de las emisiones contaminantes de España (83 MteqCO2). Este sector es uno de los principales vectores de GEI, y esto se debe a que el 95% de la energía que consume procede de derivados petrolíferos (Monitor Deloitte, 2018). La descarbonización del transporte requerirá entonces distintas líneas de actuación, desde su electrificación hasta la transformación de la movilidad urbana.

La electrificación, clave para la descarbonización del transporte

La descarbonización del transporte será protagonizada en gran medida por los vehículos eléctricos. Si el MITECO apuesta por las energías renovables, la fórmula para que la electricidad limpia llegue a este sector pasa por sustituir los vehículos de combustión tradicionales y contaminantes por otros que integren baterías. Según la ACEA, en el 2019 la cuota de coches eléctricos en España representaba un 1,4% del total, muy lejos del 55,9% de Noruega, país que lidera esta transformación.

La mina de uranio de Berkeley: en el punto de mira

El Gobierno ha acordado una enmienda a la Ley de Cambio Climático que, aunque ambigua, tiene un propósito bastante concreto: impedir que la mina de uranio de Berkeley prospere.

Para que se popularice esta tecnología, resulta estratégico materializar las infraestructuras de recarga públicas necesarias. El anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética contempla instalar al menos un punto de recarga en aquellas gasolineras que comercialicen anualmente más de 5 millones de litros de gasolina o gasóleo. La Administración deberá jugar un papel clave en el despliegue de los puntos de recarga, adoptando las reformas y medidas necesarias para favorecer la instalación de más estaciones de recarga.

La descarbonización del transporte en España

Por otro lado, el MITECO calcula que la electrificación masiva del transporte se producirá cuando los vehículos eléctricos alcancen la paridad de precios con los convencionales. Según las estimaciones del PNIEC, esto tendrá lugar en el 2025, en parte por el abaratamiento de las baterías. Para impulsarlo, en junio del 2020 se lanzó el plan de ayudas MOVES, con una dotación presupuestaria de 100 millones.

La digitalización, oportunidades y desafíos

La popularización del comercio electrónico en los últimos años ha incrementado la distribución de mercancías dentro de las ciudades. La entrega de pequeñas cargas ha redundado en un mayor número de vehículos de reparto en los núcleos urbanos, congestionando el tráfico, elevando el consumo energético y empeorando la calidad del aire. Auditar las flotas de reparto, instalar sistemas que permitan centralizar recursos, modificar la normativa para aumentar la carga media de estos vehículos y apostar por la mejora de eficiencia en el sector serán algunas de las líneas de actuación necesarias para alcanzar el objetivo propuesto por la Unión Europea.

La descarbonización del transporte y el reparto de mercancías

Sin duda, la digitalización también abre nuevas oportunidades para abordar la descarbonización del transporte español. Aplicada a la gestión del transporte, puede aportar nuevas vías para alcanzar la neutralidad climática. Por ejemplo, los vehículos autónomos, o el concepto de movilidad como servicio (MaaS), se extenderán en el futuro próximo para desplazar a los modelos tradicionales basados en el pago por propiedad.

Las centrales térmicas de carbón de España se apagan

Además de su gran potencial contaminante, la pobre rentabilidad del carbón y el encarecimiento de los precios de emisión de CO2 (de 5,8€ la tonelada en 2017 a 24,8€ tonelada en el 2019) ya avanzaba que el final de estas plantas no estaba lejos.

No menos importante es la regularización del suelo público atendiendo a criterios relacionados con la movilidad sostenible. Desarrollar Planes de Transporte al Trabajo (PTT), impulsar servicios de movilidad compartida en las empresas, mejorar la calidad y la financiación del transporte público… son solo alguna de las medidas que contempla el PNIEC para reducir el impacto del sector.

Hidrógeno verde, clave de bóveda de la descarbonización

Como ya hemos visto en el artículo que dedicamos al hidrógeno verde en el blog de Fundeen, esta es la gran promesa de los combustibles alternativos. Es fácilmente almacenable, puede distribuirse a través de las redes de gas natural existentes y no emite gases de efecto invernadero en su combustión. Pero obtenerlo en su forma pura, no obstante, no es fácil. Actualmente casi todo el hidrógeno se produce a partir de hidrocarburos, generando en el proceso alrededor de 830 millones de toneladas de CO2 al año.

Tren impulsado con hidrógeno renovable

El hidrógeno verde, en particular, es el que se obtiene aplicando electrolisis al agua para separar las moléculas de hidrógeno y oxígeno. Es una técnica costosa y compleja, pero permitiría obtener este gas utilizando los excedentes eléctricos de las energías renovables. De esta forma, su huella de carbono se reduciría a cero.

Este combustible es importante en la descarbonización del transporte porque es técnicamente inviable -o casi- electrificar determinados vehículos. Por ejemplo, en el transporte pesado, la aviación o el sector ferroviario, donde un proceso de electrificación convencional con baterías eléctricas sería complejo. Sin embargo, en estos casos el hidrógeno verde, por su potencial como combustible y por su capacidad para ser almacenado, puede ayudar a descarbonizar aquellas aplicaciones a las que no llegue el motor eléctrico.  


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