Cultura Financiera

Cuándo invertir con seguridad y acierto en energías renovables


Las ventajas de las energías renovables en España han sido más que puestas en duda debido al desarrollo normativo de los últimos cuatro años. ¿Cuándo se debería invertir en energías renovables? Hace unos lustros, el gobierno promovía la inversión en este tipo de energías y los consumidores se lanzaron en masa a cambiar las tradicionales y costosas fuentes de electricidad por métodos más limpios y, sobre todo, más económicos. Sin embargo, poco duró este optimismo institucional, ya que el mantenimiento de esta energía dependía en gran medida del Estado y parece que no le salían las cuentas. Esto cristalizó en un Real Decreto-Ley en el año 2012 que suspendía (de forma temporal) esas subvenciones destinadas a las instalaciones de energía verde.

¿Es un buen momento para invertir en renovables?

El actual gobierno ha dejado claro que quiere dar un nuevo impulso a este tipo de energía y la política comunitaria parece apoyarles. De hecho, uno de los objetivos de la Unión Europea, de cara al año 2030, es llegar al 32% de cuota fuentes de energías renovables en todo el territorio, además de la derogación del llamado Impuesto al Sol. Esto se va a traducir en una inversión en esta área que en España pueden alcanzar los 100.000 millones de euros.

De hecho, según un estudio de Bloomberg, en los seis primeros meses de este año, las inversiones en esta área se han incrementado un 652% con respecto a 2017.

Cómo invertir en fuentes de energía renovables

El hecho de que el sector va a contar con un importante apoyo financiero e institucional ha puesto a nuestro país, de nuevo, en el centro del interés del inversor y se suma a las ventajas de las energías renovables. Los pequeños inversores también tienen su oportunidad en este sector, teniendo en cuenta que existen diferentes fórmulas para no poner en riesgo nuestro bolsillo, a la vez que contribuimos a mantener un aire más limpio.

fuentes de energías renovables

El crowdfunding

A día de hoy, las plataformas colaborativas de crowdfunding han sido capaces de recaudar más de diez millones de euros en proyectos de fuentes de energías renovables de carácter individual.

Se pueden utilizar una gran variedad de enfoques de crowdfunding para hacer frente a las primeras etapas de desarrollo de proyectos de energías renovables; en particular, cuando los interesados son los beneficiarios o, si la cantidad invertida proviene de un grupo que está muy relacionado con la protección y sostenibilidad del medio ambiente.

El crowdfunding también es adecuado para apoyar los trabajos de investigación y desarrollo de empresas innovadoras que trabajen con fuentes de energía renovables.

El crowlending

El crowdlending es un sistema de financiación a empresas, proyectos o individuos por parte de numerosos inversores, en lugar de por un único o un número limitado de ellos , sin tener que acudir a los servicios tradicionales de un banco.

Como ocurre en varios países europeos como Francia, multitud de proyectos “verdes” están arrancando gracias a este tipo de apoyos. Recientemente, Allianz France se asoció con Lendonsphere, una plataforma de crowlending para facilitar un tipo de financiación de proyectos a pequeña escala relacionados con la transición energética en el país vecino.

Apoyo de profesionales financieros especializados

Existen empresas denominadas asesores financieros de fuentes de energías renovables que se encargan de asesorar a los interesados sobre este tema. Así, te pueden explicar en qué consisten la estructuración de deuda sin recurso, la asesoría de capital de proyectos, la asesoría de fusiones y adquisiciones, el soporte de contratación de proyecto, etc.

Los retos de la energía verde

Lo cierto es que la viabilidad financiera siempre supone un desafío cuando se quiere implementar un proyecto de energía renovable. Después de todo, dichos proyectos compiten con otro tipo de inversiones comerciales y tienen que probar su retorno de inversión.

Los aspectos económicos de estos proyectos están determinados por cinco parámetros (que difieren según factores específicos del lugar): precio de la energía, efectividad tecnológica, incentivos, gastos de capital, operaciones y mantenimiento.

La característica común de todos ellos es que necesitan inversiones denominadas “de bajo riesgo”, con una vida útil muy larga, por lo general entre 20 y 30 años, esto significa que los periodos de recuperación tienen a ser largos.

La fórmula que han encontrado para que todo tipo de inversores disfruten de las ventajas de las energías renovables es que un contratista externo asuma la carga de capital y ofrezca ahorros de energía materializados en acuerdos de precios iniciales.

Si bien los proyectos de alto rendimiento son comunes en el desarrollo de productos, lo son menos en este sector, por lo que se puede dar este caso sin poner en riesgo el proyecto inicial.


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